3.8.11

Look from outer space...

Uno no puede entender el amor hasta que lo vive.
Yo puedo jactarme -ahora, a mis 26 veranos- que a mi ya no pueden platicarme más cosas acerca de el.
Eso es por que estoy sobre el punto más alto.
Porque amar incondicionalmente; no sucede con mucha regularidad, cuando miro hacía adentro, no puedo evitar sentirme tan contenta, tan plena. Jamás en toda mi vida me había sentido así. Puede que tenga miles de razones complicadas para no poder dormir bien en las noches, pero lo que me esta sucediendo en este justo momento, aquí dentro de mi mente, de mi cuerpo y de todo lo que soy, se lo deseo de todo corazón a todos los que quiero.
Les deseo mucho amor (Del que no se puede tipificar, ni cuantificar, ya saben).
Los amo a todos.

10.5.11

Letter...

Llamenme anticuada, pero creo en Dios.
Creo en el destino, pero también creo firmemente que uno puede cambiar lo que esta escrito.
Dios me hizo mujer, quiso que llegara a una familia disfuncional, a un mundo en donde los valores estan devaluados, en un tiempo en que la cultura del menor esfuerzo es lo que predomina,me mandó a un país machista y tercermundista y a un pueblo lejano.
Yo no sé si Dios -en donde quiera que esté, en todos lados...- tenía en mente regalarme tumores malignos, mis padecimientos virales, mi bipolaridad, mi bisexualidad con predominación homosexual, mis padecimientos amorosos entre otras bellezas.
No sé.
Lo que si sé es que me dio fortaleza, por que he resistido, aunque me he caído miles de veces y me he equivocado la misma cantidad. Por que el haberme hecho como me hizo, tan "anti natural", me ha llevado hasta donde estoy ahora.
Contigo.
Y yo le agradezco infinitamente a Dios el que hayas llegado y que estes aquí conmigo. Le agradezco TODOS los días. Agradezco que nuestros caminos se hayan cruzado de esa manera tan absurda. Agradezco a Dios, aunque digan que Dios dice que lo que sentimos tú y yo va en contra de él. Estoy segura que eso se lo inventaron por que no saben lo que es amar, o querer de verdad, porque las cosas no son tan complicadas como nos las quieren vender. Uno no va a vivir, a amar, a sentir de acuerdo a una lista de reglas. Por que amarnos así como lo hacemos tú y yo, estoy segura, no puede ir en contra de la naturaleza. Por que te siento en todas las creaciones de ella y de ÉL. Cada vez que respiras, que me tocas, que miras y cuando me hablas, el sentido del universo se vuelve otro. El sentido de mi vida, del mundo puede hacerse como tú quieras que se haga.
Te amo.
Tal cual diga la canción más cursí que se haya escrito.
No importa que los taxistas no nos quieran subir porque vamos de la mano.:-)

29.4.11

The fear.

"El miedo es como la familia, que todo el mundo tiene una, pero aunque se parezca ,los miedos son tan personales y tan diferentes…como pueden serlo todas las familias del mundo.
Hay miedos tan simples como desnudarse ante un extraño, miedos con los que uno aprende a ir conviviendo, hay miedos echos de inseguridades, miedo a quedarnos atrás, miedo a no ser lo que soñamos, a no dar la talla, miedo a que nadie entienda lo que queremos ser,
Hay miedos que nos va dejando la conciencia, el miedo a ser culpables a lo que les pasa a los demas, y tambien el miedo a lo que no queremos sentir, a lo que no queremos mirar, a lo desconocido, como el miedo a la muerte, a que alguien a quien queremos desaparezca.
Y hoy he escuchado a un tal Punset en la tele, un señor encantador, que decia que la felicidad es la ausencia del miedo…y entonces….me he dado cuenta de que….ultimamente yo ya no tengo miedo..."

29.3.11

So Naked...

Uno de los principales problemas a los que me enfrento cuando intento integrar a una persona a mi vida, es que soy demasiado celosa de mi espacio personal.
Mis anteriores parejas batallaron con sencillas cuestiones que dentro de lo socialmente establecido pareciera correcto, pero para mi eran aberraciones, tales como: bañarse juntos, bañarse juntos, bañarse juntos...
Y es que soy exageradamente pudorosa, además para mi el hecho de mostrarse desnudo frente a alguien es la máxima expresión de la vulnerabilidad.
Mi NO-DESNUDEZ no estaba a discusión.
Era sencillo: "Tú y yo no nos bañaremos juntos nunca". "Ni podrás contemplarme desnuda". NUNCA.
Y así fue.
Aparte de las inseguridades que provoca mostrarse sin tapujos, (estoy gorda,no me he depilado bien, tengo estrías, celulitis, entre otras cosas), el hecho de exponerse para mi implica que tengo que abrir la puerta en donde tengo miles de traumas y miedos.
Yo soy la persona más desconfiada y miedosa que puedan conocer.
Las contadas ocasiones que quise abrir esa puerta, terminaron en desastre.
Y esos resultados fatales me hacían regresar y ponerle más candados, para hacer más díficil la entrada.
No hace muchos días. Me vi desnuda en el espejo.
Me puse los lentes y me vi con detenimiento.
No fue muy agradable.
En esas estaba cuando...
Ella abrío la máldita puerta, quise taparme con la toalla, pero no lo logre con éxito.
-¿Por qué te tapas? Es absurdo que ya haya tocado todo tu cuerpo y ahora me lo escondas-
- No sé, no me gusta que me observen-
Se sentó frente a mi y yo sentía sus ojos verdes clavados en mi.
Ella me veía con ternura mientras yo me intentaba tapar torpemente con la toalla.
Mi cara estaba encendida.
Y tenía un nudo en la garganta.
Pero ella se levanto y me besó la cicatriz horrible que tengo en el bajo vientre a causa del tumor horrendo que tenía.
-Yo te amo, tal y como eres-
Oh por Dios!
La mire a los ojos, y le creí, por primera vez en no sé cuanto tiempo, estaba confiando plenamente en lo que me decían.

22.2.11

L.O.V.E

“Te mando el mejor beso que puedo, y tan largo como tú quieras”, le escribió Simon de Beauvoir a Nelson Algren. “Si quieres saber con exactitud cuánto te quiero, tienes que sacar la cuenta de las veces que he empleado una letra: cuántas veces la a, cuántas veces la b, etcétera. Toma ese número, multiplícalo por 10,345 y habrás averiguado aproximadamente el número de besos que me gustaría darte a lo largo de la vida”.
Mi ídola literaria es la onda.
Hasta ella estuvo enamorada alguna vez.
La química del cuerpo y del alma que hace que dos se junten. Lo dice John Travolta en Vaselina: “Sandy, quizá un día, quién sabe cómo, quién sabe dónde, nuestros mundos serán uno solo”.
Los griegos ya lo sabían.
Desde entonces buscamos nuestra media naranja. “El que ama no vive consigo sino la mitad, y la otra mitad, que es la mejor parte de él, vive y está con la cosa amada”, como dijo Fray Luis de León. Encontrar al otro, complementarse en el otro. Por eso el amor no se busca, sucede.
Los franceses dicen que es un latigazo. Es la flecha de Cupido en forma de una voz que se extraña, de unos labios que aspiran al beso. “No hay solución fuera del amor”, como afirmó André Breton. Amaos los unos a los otros, como lo estipula la Biblia. Amor a la pareja, a los hijos, a los seres queridos, a la hermana piedra, a los animales, al universo que nos rodea, a la vida entera que nos ha tocado, a nuestra particular y muy breve existencia humana.
El cristianismo opone la otra mejilla. Gandhi habló de la Satyagraha, o verdadera fuerza del amor, como instrumento para el cambio social. Martín Luther King siguió sus pasos y opuso amor a la violencia racista. “Si quieres trabajar por la paz del mundo, vete a casa y ama a tu familia”, como sugirió la Madre Teresa. O lo que André Bretón le dijo a su hija en El amor loco: “Deseo que seas locamente amada”. Se lo dice cuando está a punto de cumplir dieciséis años, “pronta a encarnar ese poder eterno de la mujer, el único ante el cual me he inclinado”.
Propongo una cosa, con todo y lo cursi que suene: hacer de ese deseo el nuestro, para los demás y para nosotros mismos. La consigna es amar y ser locamente amados. Estar agobiado de todo menos del amor, que nos salva y nos redime.
El propio Octavio Paz entendió que al amar “brotan alas en la espalda del esclavo, el mundo es real y tangible, el vino es vino, el pan vuelve a saber”. Estar enamorado, con todo y que uno se sonroje al decirlo. Estar enamorado, y aunque el amor también es lágrimas y celos, dolor e incomprensión, conflictos de pareja, asumirlo como un compromiso vital.
Enamorarse como acontecimiento único y extraordinario, volver a sentir las mariposas, experimentar en un beso todas las respuestas del universo, ser feliz porque sí, vivir en carne propia el mandato de San Agustín: “Ama y haz lo que quieras”. Llenarse de frases amelcochadas, de caricias honestas, de un nuevo brillo en la mirada, de flores sin espinas. Saber que el amor no es para siempre si no se renueva y que no es para todos sino para unos cuantos privilegiados. Repetir, como Beauvoir: “Nunca te vas de mi corazón. No habrá muerte entre tú y yo”.