Ayer cometí la hazaña de tirar mi chip con mi número de celular a la basura.
Durante siete años de mi vida, lo mantuve.
La verdad eso para mi, es como empezar de nuevo.
Para la mayoría no tiene nada de particular, solamente es un cambio de número.
Tuve la opción de ponerle mi antiguo número a un nuevo chip, o simplemente insertarselo a mi nuevo smartphone.
Pero ese número tiene a todo mi pasado ahí.
Ahora tengo la opción de dar mi nuevo número solo a las personas que me interesa mantener en mi vida.
La principal razón por la que lo hize, fue para evitarme la tentación de buscarla.
De repente recibía sus mensajes que me trastornaban, al igual que las llamadas de Jesús.
Pretendo dejarlos atrás.
Por que el hacerme pendeja, y entrar de nuevo a esos jueguitos absurdos (DOLOROSOS) solamente me hacen ir para atrás.
Finalmente enfrenté lo evidente y tomé medidas al respecto.
Sé que el problema no radica solo en eso, y no pretendo que erradicarlo solo con un cambio de número, pero sí es un paso muy importante.
Al fin dejé de esperar a que aparezca.
La idea del "maybe" ya no tiene cabida.
Ella ya no tiene lugar en mi futuro.
Lo que amé se quedó en el pasado.
Hoy por fin desperté con una sonrisa que me nacía desde el corazón. Y hoy desde hace mucho tiempo, me siento yo misma de nuevo.
Ya dejé de castigarme por haberme involucrado con el "WORST MISTAKE EVER". La vida nos pone donde debemos estar y punto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
¿Es absolutamente necesario?