Cuando la mayoría de las mujeres se atascan de helado en sus momentos depresivos, yo hago lo propio con yogurt vitalinea, no es que cuide mi figura, la verdad es que el yogurth es uno de mis principales placeres.
Igual tengo obsesiones con las espaldas.
He conseguido un nuevo placer.
Mientras sonrio estupidamente, observo con detenimiento mis uñas con esmalte rosa chillante desportillado.
Ella me mando un inbox anunciandome que tardará díez minutos más.
Bendito smartphone nuevo.
Lo tengo en mis manos y me pongo a leer.
En algún momento comente en una entrada de blog mal hecha: "A este mundo venimos a que nos pasen cosas..."
Y tú me estas pasando ahora...
"Sabes algo? No te imagino a tí toda chica inteligente, culta y de pronto que pierdas consistencia por mi culpa, eso me hace sentir más cosas aún, saberme capaz de provocar tales cosas en ti, porque pues tú no eres la típica vieja idiota que se deslumbra tan fácilmente, ja!, para muestra basta que al principio te diste el lujo de ignorarme jajaja...Pero ya ves son los pluses de escribir sin faltas de ortografía :=)"
Llevo fracciones de tu escritura conmigo.Y lo vuelvo a releer, Como hoy:
"Yo espero formar parte no solamente de tú aquí y ahora...Si no de mañana y del día después de mañana y sentir esa química que tenemos, por todo el cuerpo y entonces comenzar a formar parte de todos tus días...Cada vez con mas intensidad, suena bonito...Sobre todo porque cada que estoy contigo pienso que lo mejor está por suceder.
¿Acaso piensas que yo podría ser tu ella?"
Ok, corazón, YO ANDREA MORENO DIGO QUE... eres mi nueva "ELLA".
Y llegaste:
-Hola. ¿Llevas mucho tiempo esperando? Mil disculpas- Me dices sonriendo como el sol.
-No tanto. O bueno ahora que lo pienso, sí, ha sido una eternidad...-
Y lo mejor está por suceder.
19.1.11
16.1.11
Yeap!

No puedo evitarlo, cuando conozco a alguien que me entusiasma, me transformo.
Ya había pasado meses lloriqueando por las esquinas, por alguien que definitivamente yo no quería en mi vida. Pero el sentimiento y aquello de recordar me tenía acongojada.
Hasta que Pato aparecío.
Los detalles de como llego a mi vida, están de más.
Llegó y ya.
La afinidad es impresionante, la química también, las conversaciones fluyen, no hablamos de nuestros exes, por que los exes ya no existen!
Mismos gustos, compartimos credo e ideologías.
Y de repente borra el pasado como palabras en un pizarrón.
El tiempo se va volando, y no creí sentirme tan bien, es como estar en casa.
No se cuanto dure, ni a donde nos lleve.
Pero hacía tiempo que no me sentía tan felíz
13.1.11
Me refiero a la comida.
Y ahí estabamos de nuevo, sentados en el estudio y mirando fíjamente la pantalla.
-Esta chingona, pero creo que algo le falta, sí lo que quieres es hacerla parte de la campaña, necesitas mejorarla- Le dije señalando con mi dedo.
-Mmm, es que no quiero sobreeditarla-
La imagen de una camelina espectacularmente iluminada adornaba la pantalla de su ipad.
De nuevo estabamos con café de La Lucha de Uruapan en mano.
Pero nuestras circunstancias no eran para nada parecidas a las de hacía un par de años. El escenario era el mismo, pero los personajes habían cambiado un poco.
Yo dejé de ser su curadora y publirelacionista.
Había dejado de estar a su lado, como la defensora número uno de su trabajo.
Lo que no había cambiado es que yo seguía teniendo esenosequequeséyo que me convirtía en una de sus musas top.
Tomé el artefacto y al cambiar de imagen, ahí estaba mi fotografía de hacía 4 años, sonriendole a la cámara, con sus lentes puestos.
Las manos me empezaron a sudar y los colores me subieron al rostro, no estaba preparada para que esa imagen me trajera de golpe a ese momento cuando al terminar de tomar la foto nos destornillamos de risa y nos besamos.
Por que has de saber querido lector, que Jesús y yo teniamos destinados los besos en los labios para ocasiones especiales.
Esa no había sido una ocasión especial.
Sólo había posado estúpidamente para una foto.
Pero le había sonreído a la cámara, cuando a mi no me gustaba sonreir o posar y eso merecía un beso.
Recompensa. Fue una compensación.
Siempre me recompensaba, cuando creía que hacía lo correcto, cuando le mostraba mi amor franca y totalmente.
Eso solo ocurria con la frecuencia de los eclipses.
Y ahora le estaba dando mi mayor prueba de amor, estaba respirando el mismo aire que la mujer que estaba ocupando mediocremente mi lugar.
-Este café esta súper fuerte-
Rompío el silencio con una voz horrenda y chillona.
-¿De dónde lo sacaste mi amor? Sabe súper amargoso, ash, prefiero mil veces Starbucks-
Yo solté una carcajada y voltee a mirarlo con compasión.
La mujer se acercó y miro la foto.
-Uy esa eres tú, pero hace años, verdad? Ni te pareces-
-Sí, no me parezco, tu novio es tan talentoso que me hizo ver totalmente diferente-
Ella me miraba con curiosidad sin entender bien el comentario.
-Debo irme- Dije mientras me levantaba con la taza en la mano.- ¿En dónde te pongo esto?-
-¿Por qué no te quedas? Pediremos comida-
-No, gracias tengo que regresar al laboratorio-
Me despedí de la mujer, y él me acompañó a la salida.
-En serio, ¿Por qué no te quedas?- Me susurró mientras ibamos caminando.
-Por que no lo dices en voz alta.-
Le di un beso, en los labios rapidamente y le di una palmada en la espalda.
-No lo dijiste y nunca lo harás, además el tiempo me cayó encima-
-Me refiero a la comida-
-Sí, yo también...-
-Esta chingona, pero creo que algo le falta, sí lo que quieres es hacerla parte de la campaña, necesitas mejorarla- Le dije señalando con mi dedo.
-Mmm, es que no quiero sobreeditarla-
La imagen de una camelina espectacularmente iluminada adornaba la pantalla de su ipad.
De nuevo estabamos con café de La Lucha de Uruapan en mano.
Pero nuestras circunstancias no eran para nada parecidas a las de hacía un par de años. El escenario era el mismo, pero los personajes habían cambiado un poco.
Yo dejé de ser su curadora y publirelacionista.
Había dejado de estar a su lado, como la defensora número uno de su trabajo.
Lo que no había cambiado es que yo seguía teniendo esenosequequeséyo que me convirtía en una de sus musas top.
Tomé el artefacto y al cambiar de imagen, ahí estaba mi fotografía de hacía 4 años, sonriendole a la cámara, con sus lentes puestos.
Las manos me empezaron a sudar y los colores me subieron al rostro, no estaba preparada para que esa imagen me trajera de golpe a ese momento cuando al terminar de tomar la foto nos destornillamos de risa y nos besamos.
Por que has de saber querido lector, que Jesús y yo teniamos destinados los besos en los labios para ocasiones especiales.
Esa no había sido una ocasión especial.
Sólo había posado estúpidamente para una foto.
Pero le había sonreído a la cámara, cuando a mi no me gustaba sonreir o posar y eso merecía un beso.
Recompensa. Fue una compensación.
Siempre me recompensaba, cuando creía que hacía lo correcto, cuando le mostraba mi amor franca y totalmente.
Eso solo ocurria con la frecuencia de los eclipses.
Y ahora le estaba dando mi mayor prueba de amor, estaba respirando el mismo aire que la mujer que estaba ocupando mediocremente mi lugar.
-Este café esta súper fuerte-
Rompío el silencio con una voz horrenda y chillona.
-¿De dónde lo sacaste mi amor? Sabe súper amargoso, ash, prefiero mil veces Starbucks-
Yo solté una carcajada y voltee a mirarlo con compasión.
La mujer se acercó y miro la foto.
-Uy esa eres tú, pero hace años, verdad? Ni te pareces-
-Sí, no me parezco, tu novio es tan talentoso que me hizo ver totalmente diferente-
Ella me miraba con curiosidad sin entender bien el comentario.
-Debo irme- Dije mientras me levantaba con la taza en la mano.- ¿En dónde te pongo esto?-
-¿Por qué no te quedas? Pediremos comida-
-No, gracias tengo que regresar al laboratorio-
Me despedí de la mujer, y él me acompañó a la salida.
-En serio, ¿Por qué no te quedas?- Me susurró mientras ibamos caminando.
-Por que no lo dices en voz alta.-
Le di un beso, en los labios rapidamente y le di una palmada en la espalda.
-No lo dijiste y nunca lo harás, además el tiempo me cayó encima-
-Me refiero a la comida-
-Sí, yo también...-
11.1.11
Pearls to the pigs I
A veces me gusta pensar:
Que tienes dos flores que guardas bajo tu colchón,
dos que te regalé y que no recuerdo si eran rosas a pesar de que me gustan esos gestos.
Que recuerdas la vez que nos vimos y pensamos al mismo tiempo que éramos las paredes de un castillo (Dos castillos) desplómandose. La furia de estar una y otra encima y debajo y de lado y buscando más, como ratones perseguidos por gatos.
El sillón y mi cama.
O la noche en que salimos a mendigar amor, una de la otra, con un tesoro como sombrero. Las madrugadas en las que me dijiste adiós con un beso y se lo dijiste a mis mejillas creyendo que estaba dormida aún.
Cuando te atrapé roncando.
Que sabes que tenemos amigos comunes, los tuyos, los míos, que juntos no valen nada si solo estamos juntas las dos.
O la lluvia dentro de mi cuarto, el olor que desprendes al irte, del amor que quise cultivar para ti y que me dediqué a cuidar como si fueran orquídeas.
Los años que nunca pasamos juntas.
Que hubo muchos días, en los que no pasaba nada y estaba en silencio con los ojos fijos en el celular.
Que tuve muchas ganas de correr a encontrarte en una esquina cerca de tu trabajo, y quedarme con solo con agallas para voltear a otro lado si te encontraba caminando.
Que pude decirte a tiempo adiós y no lo hize en absoluto.
JULIO 2010.
CUADERNITO AMARILLO, PAGINA 18.
Que tienes dos flores que guardas bajo tu colchón,
dos que te regalé y que no recuerdo si eran rosas a pesar de que me gustan esos gestos.
Que recuerdas la vez que nos vimos y pensamos al mismo tiempo que éramos las paredes de un castillo (Dos castillos) desplómandose. La furia de estar una y otra encima y debajo y de lado y buscando más, como ratones perseguidos por gatos.
El sillón y mi cama.
O la noche en que salimos a mendigar amor, una de la otra, con un tesoro como sombrero. Las madrugadas en las que me dijiste adiós con un beso y se lo dijiste a mis mejillas creyendo que estaba dormida aún.
Cuando te atrapé roncando.
Que sabes que tenemos amigos comunes, los tuyos, los míos, que juntos no valen nada si solo estamos juntas las dos.
O la lluvia dentro de mi cuarto, el olor que desprendes al irte, del amor que quise cultivar para ti y que me dediqué a cuidar como si fueran orquídeas.
Los años que nunca pasamos juntas.
Que hubo muchos días, en los que no pasaba nada y estaba en silencio con los ojos fijos en el celular.
Que tuve muchas ganas de correr a encontrarte en una esquina cerca de tu trabajo, y quedarme con solo con agallas para voltear a otro lado si te encontraba caminando.
Que pude decirte a tiempo adiós y no lo hize en absoluto.
JULIO 2010.
CUADERNITO AMARILLO, PAGINA 18.
10.1.11
BIPOLAR
Jamás lo he negado, he redefinido la bipolaridad amorosa.
No tengo dos extremos, si no como díez.
Un día puedo ser práctica y analítica, otro amorosa y atenta, obsesiva y controladora, manipuladora y caprichosa.
Todos han tirado la toalla.
Pero la verdad es que la mayoría de las mujeres somos así. Quiza mis extremos sean más coloridos, pero sigo siendo un ser humano.
He buscado amor en los lugares más raros y nadie puede culparme por ello.
Mi abuela decía que una debía envíar cartas pidiendo a la persona de tu vida, y que el día que la respuesta tocará la puerta, tenías que ponerte lista para que le abrieras a tiempo.
He enviado muchas, pero al parecer me han respondido personas equivocadas, es probable que el amor haya perdido mi dirección.
Los que se han ido, no han querido librar la batalla para tenerme, prefieren irse a luchar a otros lados.
Por las razones que sean.
Nadie se ha quedado, tantos intentos me han hecho preguntarme, ¿Por qué siempre pongo el corazón en el lugar equivocado?
Y no vengo aquí para que me digan que ya llegará, que cuando menos lo espere, o que ya se me pasará.
This is bullshit!
A todos ellos, les he preguntado al final: ¿Qué tiene ella que no tenga yo? ¿Por qué? ¿Por qué?
Las respuestas más estúpidas han salido de sus bocas, por que finalmente no hay respuesta correcta para esa pregunta.
Aunque te lo digan despacito y en el oído.
No pueden quejarse de que no le he dado todo.
Cada uno de ustedes llevan algo de mi. Y todos ustedes han regresado de alguna manera. La maldición que cargarán es que siempre regresarán, en la forma que sea.
Pero la cuota por haberme dejado por otra, la cobro cara. Ya van tres.
¿Quién sigue?
No tengo dos extremos, si no como díez.
Un día puedo ser práctica y analítica, otro amorosa y atenta, obsesiva y controladora, manipuladora y caprichosa.
Todos han tirado la toalla.
Pero la verdad es que la mayoría de las mujeres somos así. Quiza mis extremos sean más coloridos, pero sigo siendo un ser humano.
He buscado amor en los lugares más raros y nadie puede culparme por ello.
Mi abuela decía que una debía envíar cartas pidiendo a la persona de tu vida, y que el día que la respuesta tocará la puerta, tenías que ponerte lista para que le abrieras a tiempo.
He enviado muchas, pero al parecer me han respondido personas equivocadas, es probable que el amor haya perdido mi dirección.
Los que se han ido, no han querido librar la batalla para tenerme, prefieren irse a luchar a otros lados.
Por las razones que sean.
Nadie se ha quedado, tantos intentos me han hecho preguntarme, ¿Por qué siempre pongo el corazón en el lugar equivocado?
Y no vengo aquí para que me digan que ya llegará, que cuando menos lo espere, o que ya se me pasará.
This is bullshit!
A todos ellos, les he preguntado al final: ¿Qué tiene ella que no tenga yo? ¿Por qué? ¿Por qué?
Las respuestas más estúpidas han salido de sus bocas, por que finalmente no hay respuesta correcta para esa pregunta.
Aunque te lo digan despacito y en el oído.
No pueden quejarse de que no le he dado todo.
Cada uno de ustedes llevan algo de mi. Y todos ustedes han regresado de alguna manera. La maldición que cargarán es que siempre regresarán, en la forma que sea.
Pero la cuota por haberme dejado por otra, la cobro cara. Ya van tres.
¿Quién sigue?
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