Y ahí estabamos de nuevo, sentados en el estudio y mirando fíjamente la pantalla.
-Esta chingona, pero creo que algo le falta, sí lo que quieres es hacerla parte de la campaña, necesitas mejorarla- Le dije señalando con mi dedo.
-Mmm, es que no quiero sobreeditarla-
La imagen de una camelina espectacularmente iluminada adornaba la pantalla de su ipad.
De nuevo estabamos con café de La Lucha de Uruapan en mano.
Pero nuestras circunstancias no eran para nada parecidas a las de hacía un par de años. El escenario era el mismo, pero los personajes habían cambiado un poco.
Yo dejé de ser su curadora y publirelacionista.
Había dejado de estar a su lado, como la defensora número uno de su trabajo.
Lo que no había cambiado es que yo seguía teniendo esenosequequeséyo que me convirtía en una de sus musas top.
Tomé el artefacto y al cambiar de imagen, ahí estaba mi fotografía de hacía 4 años, sonriendole a la cámara, con sus lentes puestos.
Las manos me empezaron a sudar y los colores me subieron al rostro, no estaba preparada para que esa imagen me trajera de golpe a ese momento cuando al terminar de tomar la foto nos destornillamos de risa y nos besamos.
Por que has de saber querido lector, que Jesús y yo teniamos destinados los besos en los labios para ocasiones especiales.
Esa no había sido una ocasión especial.
Sólo había posado estúpidamente para una foto.
Pero le había sonreído a la cámara, cuando a mi no me gustaba sonreir o posar y eso merecía un beso.
Recompensa. Fue una compensación.
Siempre me recompensaba, cuando creía que hacía lo correcto, cuando le mostraba mi amor franca y totalmente.
Eso solo ocurria con la frecuencia de los eclipses.
Y ahora le estaba dando mi mayor prueba de amor, estaba respirando el mismo aire que la mujer que estaba ocupando mediocremente mi lugar.
-Este café esta súper fuerte-
Rompío el silencio con una voz horrenda y chillona.
-¿De dónde lo sacaste mi amor? Sabe súper amargoso, ash, prefiero mil veces Starbucks-
Yo solté una carcajada y voltee a mirarlo con compasión.
La mujer se acercó y miro la foto.
-Uy esa eres tú, pero hace años, verdad? Ni te pareces-
-Sí, no me parezco, tu novio es tan talentoso que me hizo ver totalmente diferente-
Ella me miraba con curiosidad sin entender bien el comentario.
-Debo irme- Dije mientras me levantaba con la taza en la mano.- ¿En dónde te pongo esto?-
-¿Por qué no te quedas? Pediremos comida-
-No, gracias tengo que regresar al laboratorio-
Me despedí de la mujer, y él me acompañó a la salida.
-En serio, ¿Por qué no te quedas?- Me susurró mientras ibamos caminando.
-Por que no lo dices en voz alta.-
Le di un beso, en los labios rapidamente y le di una palmada en la espalda.
-No lo dijiste y nunca lo harás, además el tiempo me cayó encima-
-Me refiero a la comida-
-Sí, yo también...-
No hay comentarios:
Publicar un comentario
¿Es absolutamente necesario?