11.1.11

Pearls to the pigs I

A veces me gusta pensar:
Que tienes dos flores que guardas bajo tu colchón,
dos que te regalé y que no recuerdo si eran rosas a pesar de que me gustan esos gestos.
Que recuerdas la vez que nos vimos y pensamos al mismo tiempo que éramos las paredes de un castillo (Dos castillos) desplómandose. La furia de estar una y otra encima y debajo y de lado y buscando más, como ratones perseguidos por gatos.
El sillón y mi cama.
O la noche en que salimos a mendigar amor, una de la otra, con un tesoro como sombrero. Las madrugadas en las que me dijiste adiós con un beso y se lo dijiste a mis mejillas creyendo que estaba dormida aún.
Cuando te atrapé roncando.
Que sabes que tenemos amigos comunes, los tuyos, los míos, que juntos no valen nada si solo estamos juntas las dos.
O la lluvia dentro de mi cuarto, el olor que desprendes al irte, del amor que quise cultivar para ti y que me dediqué a cuidar como si fueran orquídeas.
Los años que nunca pasamos juntas.
Que hubo muchos días, en los que no pasaba nada y estaba en silencio con los ojos fijos en el celular.
Que tuve muchas ganas de correr a encontrarte en una esquina cerca de tu trabajo, y quedarme con solo con agallas para voltear a otro lado si te encontraba caminando.
Que pude decirte a tiempo adiós y no lo hize en absoluto.
JULIO 2010.
CUADERNITO AMARILLO, PAGINA 18.

1 comentario:

  1. jamás lo dijiste y ese FUE EL PROBLEMA! talves...si sólo talves...amo tu persona y eso me basta, pero jamás entendiste la idea! te extraño y que mal que todo sea como es!

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