1.7.09

El encanto se acaba.

Sí, de repente se va.
No hay nada más que hacer.
Sólo suspirar y esperar a que algo nuevo reanime las intenciones.
Ya no es interesante, ni novedoso.
Todo se quedará en mi baúl de los recuerdos.
La emoción se terminó.

De repente me sentí frustrada, como el día que casi terminaba de leer mi novela favorita. Eran las 2 de la madrugada había estado bebiendo una copa de vino (enorme), no había nadie en la casa, me encontraba deambulando en pijama, hasta que el vino se terminó. No había posibilidad de ir a buscar una botella a la calle, así que tome mi celular y marque el número del patán en turno.
El tipo solo tardó media hora en llegar con la botella en la mano, se la quité, obviamente estaba ahí por que pretendía ponerse romantico, pero esa noche estaba hastiada de todo, y solo me limite a beber en silencio, ese día comprobé que ese cabrón no tenía nada nuevo para mi, no tenía ganas ni de escucharlo, hubiese cambiado mi perspectiva si nada más se uniera a mi silencio, ¿Para qué arruinarlo todo con preguntas estúpidas?
Ya teniamos tiempo saliendo, habría jurado que tenía algo que me atría locamente, pero ese día todo desaparecío.

1 comentario:

  1. Ese momento cuando se pierde el encanto es siempre impactante, pero al mismo tiempo te clarifica muchas cosas. Me ha pasado un par de veces en que te quedas: wey ..que hago con esta persona .....entonces sabes que es tiempo de abrir la puerta, cruzarla y cerrar con llave.

    ResponderEliminar

¿Es absolutamente necesario?